Cuba enfrenta crisis energética y eléctrica, poniendo a la nación en un estado de parálisis.

En Cuba, la crisis energética se profundiza. La paralización de servicios básicos como autobuses, hospitales, fábricas y universidades se vuelve más intensa debido a la escasez de combustible y electricidad. El gobierno de Estados Unidos ha impuesto aranceles a petróleo vendido y entregado a Cuba, lo que ha provocado una serie de consecuencias desastrosas en …

Cuba enfrenta crisis energética y eléctrica, poniendo a la nación en un estado de parálisis.

En Cuba, la crisis energética se profundiza. La paralización de servicios básicos como autobuses, hospitales, fábricas y universidades se vuelve más intensa debido a la escasez de combustible y electricidad. El gobierno de Estados Unidos ha impuesto aranceles a petróleo vendido y entregado a Cuba, lo que ha provocado una serie de consecuencias desastrosas en el país.

En algunos municipios, como Isla de la Juventud, se han implementado esquemas de apagones rotativos para distribuir la energía disponible. Los generadores diésel son la única fuente de poder, lo que significa que las autoridades deben gestionar cuidadosamente el uso del combustible para evitar cortes más prolongados.

En La Habana, los apagones se han normalizado en las últimas jornadas, con una duración de entre 10 y 15 horas diarias. En otras regiones, especialmente en el oriente de la isla, las largas horas de oscuridad superan las 20 horas al día. La situación es cada vez más crítica.

El transporte público también se ve afectado severamente. El servicio de autobuses, gestionado por Ómnibus Nacionales, ha suspendido todas sus rutas principales en la provincia de Las Tunas desde este viernes. Sin embargo, en La Habana, los responsables del transporte admiten que la circulación de autobuses se limita aún más.

Estos recortes en el transporte público suman a los problemas graves que ha estado arrastrando el sector, que ha visto una caída del 93% interanual entre enero y septiembre de 2025. La falta de combustible ya se siente en las gasolineras de todo el país, donde apenas se puede encontrar tras colas de horas o incluso días.

La crisis energética en Cuba también afecta la vida diaria de sus habitantes. Las áreas recreativas y bares están cerradas, lo que significa que los cubanos no tienen acceso a lugares donde puedan pasar el rato con familiares y amigos. Los hospitales y centros de salud también se ven afectados, ya que la falta de electricidad puede obstaculizar la atención médica.

En resumen, la crisis energética en Cuba se está profundizando por una combinación de factores, incluyendo las restricciones impuestas por Estados Unidos y la escasez de combustible. La situación es cada vez más crítica y requiere urgentes medidas para mitigar sus efectos.